Los retos que enfrentan las empresas en su evolución son muchos y los más delicados tienen que ver más con la convivencia que con la dinámica. El conflicto organizacional puede ser negativo o positivo, en especial si sabemos cómo gestionarlo. Conocer sus efectos puede ayudarte a abordarlos desde varias perspectivas.

Clasificación del conflicto organizacional

Cuando analizamos las interacciones que se gestan dentro de una organización, los expertos han establecido 2 categorías principales de conflictos: relacionales y estructurales. Mientras que la primera se produce como consecuencia del clima laboral en el tiempo, la segunda depende del asunto en cuestión y es más específica.

Teniendo esto en mente, una buena gestión del conflicto organizacional puede conducir a efectos positivos, como:

  • Impulsa la creatividad. Algunos miembros miran los problemas que surgen dentro del equipo como una oportunidad. Ya sea por choque de personalidades o por creencias incompatibles, esta circunstancia puede conducir a una confrontación de ideas cuyo resultado podría ser muy positivo para concretar los objetivos planteados.

 

  • Propicia el liderazgo. En cada empresa hay miembros que tienden a ser más vocales que otros debido a su personalidad. Cuando aparecen problemas entre los más expresivos y los menos, esta circunstancia puede llevar a confrontaciones productivas sobre acciones de liderazgo que hace falta implementar.

 

  • Mejora la comunicación. Es un hecho que los roces entre compañeros conduce a la verbalización de ciertas actitudes y sentimientos. En la medida que son más abiertos, francos y busquen una solución, aprenden a conocerse mejor. Esto contribuye a la empatía y a que cada quien haga saber cómo prefiere expresarse.

Efectos negativos del conflicto organizacional

Por el contrario, cuando el conflicto organizacional no es bien administrado y se convierte en un problema estructural, los resultados perjudican a la compañía en diferentes niveles:

  • Baja la productividad. Una consecuencia natural de estar resolviendo impasses entre los empleados es la disminución del desempeño. Si están más concentrados en chismes o cómo reaccionar ante las provocaciones, están menos enfocados en concretar los objetivos comunes, afectando la productividad general.

 

  • Aumenta la hostilidad. Los conflictos mal gestionados aumentan la tensión entre los involucrados y provocan un clima laboral hostil en el cual pocos querrán participar activamente. Si además se aplican soluciones impositivas o a la fuerza, esta validación solamente estimula las consecuencias negativas.

 

  • Incide sobre la rotación del personal. Por lógica, nadie quiere trabajar en un ambiente lleno de problemas y donde las resoluciones son pocos satisfactorias. Los niveles de frustración pueden conducir a un abandono prematuro del talento humano, en especial si la gerencia o los jefes están detrás del conflicto.

 

  • Escalada de violencia. Aunque menos habitual, los roces pueden llegar al intercambio físico si no hay una mediación apropiada entre las partes. La violencia no sólo incomoda a los colaboradores, también puede llevar a problemas legales para la organización.

Una manera efectiva de gestionar el conflicto organizacional es acudiendo a expertos en coaching empresarial. En ActionCOACH tenemos la solución, contáctanos.