Estar al frente de un equipo de trabajo puede ser algo bastante complejo. Se requiere de un buen ¿jefe o líder? que dé pronta solución a las situaciones que se presenten, fomente un buen trabajo en equipo y sea capaz de incrementar la producción y las ventas. Algunas personas prefieren saltarse estos pasos y, de inmediato, contratan un servicio de consultoría de negocios, como el que ofrece ActionCOACH. Eso no está mal, al contrario: siempre es mejor ponerse en manos de un experto y aprovechar la experiencia que el servicio de consultoría le ofre. Sin embargo, es momento que te preguntes:

¿Jefe o líder? ¿Cuál es la mejor opción?

 

Aristóteles, filósofo, polímata y científico griego, considerado “el Padre de la Filosofía Occidental” decía que un buen líder poseía tres grandes cualidades:

Ethos. Esto decir, el carácter moral y la fuente de su capacidad de convencimiento para con los demás.

Pathos. La forma de nombrar a la capacidad de entrar en contacto con los sentimientos y lograr la activación emocional de las personas.

Logos. De esta manera se le conoce a la capacidad de dar motivos sólidos para acciones concretas y, con ello, movilizar intelectualmente a las personas.

De acuerdo con lo escrito por Aristóteles, se puede ser un buen jefe, pero eso no significa que se sea buen líder y viceversa ¿Cuál es la diferencia entre jefe y líder?

Por definición:

 

Jefe. Persona que posee una autoridad o poder respecto a otro grupo, lo que le proporciona la capacidad para dirigir de manera total o parcial las actividades o trabajo de las personas.

Líder.   Persona que posee una habilidad de influencia en otras personas. Lejos de ocupar un puesto de poder, el líder es seguido por las personas, gracias al alto grado de empatía, confianza y respeto que el líder les ofrece.

Por funciones:

 

Jefe. La figura del jefe trae consigo una obediencia total.

Abuso de autoridad. Los jefes suelen imponer sus ideales y no abrir un diálogo entre él y sus subordinados: las decisiones son tomadas por él y es difícil cambiar el curso de las cosas.

Resultados orientados a la individualidad. Esto hace referencia a que, cuando existe un líder, los logros son producto de su esfuerzo y no del trabajo en conjunto, mientras que los errores tienen una responsabilidad determinada entre los subordinados.

Falta de empatía. En muchas ocasiones, los jefes se enfocan a cumplir los objetivos de la empresa, incluso excediendo las expectativas, pero, para lograrlo, sacrifican la vida personal de sus empleados y la suya, dejando de lado festivales escolares, hijos enfermos, dolor y duelo ante una pérdida, etcétera.

Obediencia desde el temor. Como se mencionó en el punto anterior, un jefe carece de empatía y, usando el temor a ser despedidos o tener alguna sanción económica. Es decir, los subordinados realizan las actividades “porque no tienen otra opción”.

Líder. Un buen líder es un experto en el arte de las relaciones: tiene la habilidad de manejar y trabajar con las emociones de su equipo de trabajo, viéndolos como colaboradores y no como subordinados.

Autoconomiciento e inteligencia emocional. Un líder sabe qué es lo que puede contribuir al proyecto, así como sus debilidades y fortalezas, por lo cual es capaz de organizar y delegar actividades. Además de autoconocerse, un buen líder es empático, abierto al diálogo y el razonamiento, tanto en circunstancias propias del proyecto como en las ajenas a este.

Discreción, confianza y respeto. Ser parte de un equipo de trabajo no es sencillo: se trata de la unión de varias personalidades que persiguen un objetivo en común. Sin embargo, en ocasiones, existen fallos por parte de uno o varios miembros del equipo. El líder asume la responsabilidad y, en privado, habla con las personas involucradas en el error, para buscar una solución y un compromiso. En el caso de que exista un triunfo para el equipo, el reconocimiento es público. Esta es una manera de fomentar la confianza y el respeto entre las personas.

Resultados orientados al equipo. El líder conoce a su equipo, sus habilidades y limitaciones. Por esta razón las personas trabajan con comodidad, sabiendo que su esfuerzo es reconocido.

Al estar a cargo de un grupo de trabajo, es mejor ser un buen líder que un pésimo jefe. Para ello, puedes buscar la asesoría de un consultor de ActionCOACH, quien, respaldado por los años de experiencia de nuestra empresa, te llevará de la mano para entender más a tu empresa y a tus empleados. Contáctanos.