Por ActionCOACH Carlos Treviño / México

En este número, estimado lector, voy a presentarle una serie de hábitos que típicamente encontramos en líderes que tienen cierto éxito en su trabajo o empresa.  Entre más alto es su puesto en el organigrama, más relevantes se vuelven los temas de relaciones interpersonales;  más importante se vuelve su comportamiento con las personas que conforman su equipo de trabajo.

Llega un momento en la vida de todo líder en el que, para lograr más resultados, se vuelve indispensable analizarse y trabajar en quitarse algunos hábitos dañinos.   Esto es una buena parte de mi labor de coaching ejecutivo con los directivos y gerentes:  cambiar esos comportamientos mediante herramientas y tareas simples, con seguimiento constante durante un período de tiempo.

Marshall Goldsmith nos presenta 20 hábitos de trabajo que debe romper.  Le invito a identificar si usted tiene uno o varios de ellos, y a tomar acción cuanto antes para mejorarlo:

Ganar mucho:  Necesidad de ganar a toda costa y en todas las situaciones – cuando importa, cuando no importa, y cuando está totalmente al margen del punto.

Agregar mucho valor:  Deseo intenso de agregar sus dos centavos a cada discusión.

Hacer juicios:  Necesidad de calificar a los demás e imponerles sus propios estándares.

Hacer comentarios destructivos:  Hacer observaciones y sarcasmos innecesarios que cree le hacen sonar agudo e ingenioso.

Iniciar con “No,” “Pero,” o “Sin embargo”:  El abuso de estos calificadores negativos que dicen secretamente a todos, “yo estoy bien, tú estás mal”.

Decir al mundo lo inteligente que es:  Necesidad de mostrar al mundo que se es más inteligente de lo que creen.

Hablar enojado:  Usar volatilidad emocional como una herramienta gerencial.

Negatividad, o “Déjame explicarte por qué eso no funcionará”:  Necesidad de compartir sus pensamientos negativos aun cuando no se los hayan preguntado.

Ocultar información:  Rehúsarse a compartir información para mantener una ventaja sobre los demás.

Fallar en dar el reconocimiento apropiado:  Inhabilidad para alabar y recompensar.

Adjudicarse créditos que no se merece:  Sobreestimar su contribución a cualquier éxito, de la forma más molesta.

Dar excusas:  Necesidad de reposicionar su comportamiento molesto como una forma permanente de ser, de modo que la gente le excuse por ello.

Aferrarse al pasado:  Necesidad de alejar la culpa de sí sobre eventos y gente de su pasado.

Favoritismos:  Fallar en ver que está tratando a alguien injustamente.

Rehusarse a expresar pesar:  Inhabilidad para tomar responsabilidad de sus acciones, admitir que está equivocado, o reconocer cómo sus acciones afectan a otros.

No escuchar:  Faltar al respeto a las personas de la forma más pasiva-agresiva.

Fallar en expresar gratitud:  Olvidar la forma más básica de los buenos modales.

Castigar al mensajero:  Atacar al inocente que usualmente sólo está tratando de ayudarle.

Pasar la pelota:  Necesidad de culpar a todos menos a sí mismo.

Excesiva necesidad de ser “yo”:  Exaltar sus fallas como virtudes simplemente porque es quien es.

Si no logra identificar ninguno de estos comportamientos en usted mismo, pida a su jefe, o a un compañero de trabajo, o incluso a su pareja que los lea y le dé retroalimentación sincera.  Y recuerde agradecerle su sinceridad.  Ahora busque a su coach para que le apoye y logre los cambios necesarios más rápidamente.