Por ActionCOACH Rodolfo López | México

 

 

En los negocios como en todos los aspectos de la vida es de vital importancia elegir las batallas que vamos a librar.

Sabemos que el tiempo es un recurso decisivamente limitado y por más que quisiéramos sólo nos alcanza para hacer unas pocas cosas cada día.

El Coaching tiene la estructura de una mesa soportada por tres patas: enfoque, disciplina y actitud.

1.- Enfoque

En el enfoque está el germen de un resultado relevante. Aquí es donde debemos elegir las batallas que nos permitirán ganar la guerra.

Elegir esas batallas que vamos a librar en la empresa y en la vida, pero… mucho cuidado con las victorias “Pírricas”

El nombre proviene de Pirro, rey de Epiro, quien logró una victoria sobre los romanos con el costo de miles de sus hombres. En 280 a. de C., los ciudadanos de Tarento, una antigua colonia griega del sur de la península Itálica, le solicitaron ayuda a Pirro, ya que temían ser víctimas del expansionismo de Roma. Pirro fue allí con un formidable ejército de 20.000 infantes, 3.000 caballeros, 2.000 arqueros, 500 honderos y 20 elefantes de guerra. La primera batalla importante tuvo lugar en Heraclea, al norte de Tarento.

Se impusieron las huestes de Pirro, a un alto precio —7.000 bajas romanas por 4.000 soldados de Pirro.

Después de la retirada de los romanos, un personaje del círculo de Pirro se presentó para felicitarlo por la victoria. Y Pirro le contestó: “Sí, otra victoria así y estamos perdidos, volveré sólo a casa.”.

Una victoria pírrica es aquella que se consigue con muchas pérdidas en el bando vencedor, de modo que, aun ganando, se pierde.

Y eso ocurre cuando no diferenciamos lo urgente de lo verdaderamente importante y asignamos erróneamente nuestro valioso tiempo.

2.- Disciplina

Muchas veces se confunde la disciplina con la “fuerza de voluntad” y esa confusión genera que le otorguemos a esta ultima un valor, o una expectativa de valor que no tiene.

Me explico: La fuerza de voluntad es el equivalente a la marcha, al interruptor que enciende un automóvil. Se necesita mucha potencia eléctrica para arrancar el auto. Pero una vez con el auto en marcha, todo se vuelve más suave.

No se requiere estar parando y arrancando continuamente para seguir adelante. Sólo hay que disfrutar la suavidad de la marcha, es decir, de los beneficios y recompensas de estar haciendo lo correcto, aquello que nos está llevando al resultado deseado.

Por eso es que quienes intentan eliminar un hábito nocivo como comer en exceso, fumar o postergar, a base de fuerza de voluntad, fracasan en la mayoría de los casos.

Las victorias a base de fuerza de voluntad son “Pirricas”, cuestan más de lo que reditúan.

En nuestro quehacer diario como Coaches, la disciplina que tenemos y por la que conducimos a nuestros clientes, es posible porque disfrutamos ambos de los beneficios de la marcha suave de los resultados que les ayudamos a lograr, disfrutamos día a día en compañía de ellos, de la satisfacción del deber cumplido.

La disciplina no es un tema de voluntad sino de recompensas.

3.- Actitud

Ese interruptor o motor de arranque llamado fuerza de voluntad, es un recurso precursor de resultados que todos tenemos como parte de nuestra naturaleza, pero… ¡No se activa sólo!

De nosotros, de nuestra actitud, depende activarlo, encenderlo y en ese momento entrar a la magia de tener el control de nuestras vidas, con responsabilidad, confiabilidad y sentido de pertenencia. Tener el control y saber valorar y disfrutar la marcha suave de los resultados logrados. No jugar el papel de víctimas.

Las víctimas viven por y para sus excusas, sus pretextos y sus negaciones y al final mueren también por ellas.

Estar arriba o abajo, dentro o fuera, a la izquierda o a la derecha, de una línea, de un círculo o de un árbol * o de lo que sea, es irrelevante.

El poder está en tener la conciencia y encender el interruptor, despertar esa fuerza interior ese poder natural que todos tenemos y asumir la responsabilidad de crear resultados excepcionales en el trabajo y en la vida personal siempre.

Elijamos bien nuestras batallas, evitemos victorias Pírricas, encendamos el interruptor, vale la pena.

¿No lo crees?