Por ActionCOACH Rafael García Buitrago / España

Cuando se habla de negocios, se está hablando de dinero. El dinero es lo que hace posible que el negocio funcione. Si se dispone de él, se puede contratar personal, invertir, comprar materia prima… Pero si no se tiene no se puede hacer nada de esto y no habrá negocio.

Esta afirmación conduce a otra igualmente obvia: es esencial, e ineludible, que el dueño de un negocio tenga perfecto conocimiento y control del dinero que su negocio maneja. Pero no sólo del que maneja hoy, sino también y más importante, del que necesitará manejar mañana para asegurar la continuidad y crecimiento de su negocio.

Disponer de un saldo en cuenta corriente con muchos ceros hoy no significa que el negocio esté asegurado de por vida. Un momento esplendoroso de liquidez puntual es algo bueno, pero no lo suficientemente bueno como para garantizar que el negocio se mantenga mañana. Si no se controla el dinero correctamente el negocio corre el riesgo de desaparecer.

En opinión de los analistas, la falta de dominio del dinero por parte de los dueños de negocios es una de las causas más importantes de que más del 70% de las Pymes que se crean en el mundo cierre sus puertas en menos de cinco años. El desconocimiento de la situación financiera real del negocio, la ausencia de control en los cobros, la mala gestión de inventarios, o una deficiente gestión de las deudas y la liquidez son, entre otras, las razones por las que muchos negocios se ven obligados a cerrar poco tiempo después de haberse creado.

Muchas personas deciden crear su negocio porque son expertos en una actividad concreta, pero algunas no reparan en que no es suficiente hacer algo bien para que el negocio funcione. Además es muy importante saber cómo gestionar el negocio para que perdure en el tiempo y crezca.

Para dominar el dinero no es necesario que el dueño sea un experto, pero sí es fundamental que disponga de la información necesaria para conocer la situación real de su negocio. Cuando se conduce un coche, lo normal es hacer comprobaciones rutinarias, casi inconscientes, del tablero de mando: gasolina, temperatura, velocidad… Gestionar un negocio es algo más complejo que conducir un coche, por lo que se debe plantear la siguiente pregunta: ¿Se puede conducir un negocio sin un tablero de mando?

El dueño de un negocio, ya sea experto en control del dinero o no, debe manejar su propio tablero de mando que le permita adquirir una imagen completa y real del estado de su negocio. El tablero le deberá proporcionar información sobre los indicadores fundamentales del negocio y sobre la rentabilidad, el flujo de efectivo, el punto de equilibrio, etc. La periodicidad con la que maneje esta información debería ser diaria o semanal, y al menos una vez al mes, de modo que el dueño de negocio tenga la capacidad suficiente para tomar a tiempo medidas correctoras cuando los datos así lo recomienden.

Los dueños de negocios que aún no hayan diseñado su propio cuadro de mando no deben demorarse en hacerlo, ya que de otra manera su negocio corre el riesgo de engrosar el grupo de negocios cerrados prematuramente.