Por ActionCOACH Luis Felipe Valdés C. / Chile

Al inicio de un nuevo año, siempre es válido preguntarse y sobre todo tener una respuesta, para la clásica pregunta ¿Cuál es tu objetivo para este año que inicia?

Parece una pregunta simple y de respuesta trivial. Sin embargo, al contestarla, muchas veces nos cuesta entrar en detalles que dejen tan claro el objetivo, de manera que, con sólo tenerlo en nuestra mente, todas nuestras decisiones tengan en consideración adonde queremos llegar.

En las empresas, el objetivo debiera ser su presupuesto. Es muy probable que, si el dueño de un negocio no suele tener objetivos personales claros, tampoco los tendrá para su empresa.

Adicionalmente, muchas se contentan con seguir comparándose con el pasado, ya sea el año anterior o en algunos casos, hasta con varios años anteriores. Esto es como ir conduciendo el auto, mirando por el espejo retrovisor, pero sin saber hacia dónde quiero llegar. Sin un destino claro, para donde vayas sentirás que estás avanzando, pero puede ser en la dirección equivocada.

La idea del presupuesto es que, a partir de los datos históricos, se construya un modelo de lo que proyectamos hacia adelante, para lograr el objetivo definido.

En la construcción del presupuesto es muy importante partir de la forma adecuada. Con frecuencia, se comete el error de definir el crecimiento futuro del negocio, respecto del aumento de las ventas y fijar ese crecimiento como el objetivo… Grave error.

El presupuesto debe iniciarse con la definición de cuanto queremos que el negocio genere de utilidad para el período. Y a partir de ese resultado, se construye el presupuesto, agregando los gastos fijos conocidos, los costos a partir de los valores históricos de margen del negocio, para finalmente obtener la venta necesaria, para obtener la utilidad final definida, que es realmente el objetivo. Entonces, la venta no es el punto de partida en la construcción del presupuesto, sino una consecuencia necesaria para cubrir los costos variables y gastos fijos y lograr finalmente el objetivo de utilidad que aspira el dueño del negocio.

Tan importante como la construcción del presupuesto es tener buenos y oportunos estados financieros. Durante los primeros días del mes siguiente, comparamos los resultados reales con el presupuesto, para ir midiendo los avances en la consecución del camino diseñado y a partir de las diferencias resultantes, tomar las decisiones adecuadas para cumplir el objetivo anual de utilidades de nuestro presupuesto.

Si aún no tienes claro el objetivo para este año, te invito a que lo definas y trabajes con ese fin en mente durante todo el año.