El conflicto organizacional puede ser motivo de alarma si no sabes cómo gestionarlo. Te presentamos sus causas para que aprendas a darles un giro positivo.

Las 8 causas más frecuentes de los conflictos organizacionales

Podemos decir con certeza que los conflictos organizacionales son inherentes a cualquier empresa. Aunque anteriormente eran vistos como agentes negativos, esta percepción ha cambiado gracias al coaching empresarial y otras técnicas de inteligencia emocional. Si buscas entender sus causas más frecuentes para controlar su disrupción, te las describimos.

Tipos comunes de conflictos organizacionales

Así como hay diferentes motivos que pueden causar el conflicto organizacional, también existen varias clasificaciones. Una muy sencilla ilustra cuándo son de carácter positivo o negativo:

  • Problemas disfuncionales. Son los asociados con efectos perjudiciales para la organización porque obstaculizan la ejecución de los objetivos empresariales. Dado que pueden afectar el desempeño del personal y atentar contra la productividad, la gerencia debe poner todo su empeño por eliminarlos.

  • Problemas funcionales. Más relacionados con el análisis crítico, el proceso creativo y el choque de visiones, son considerados positivos. Mediante la debida gestión, sirven para estimular el rendimiento laboral y la dinámica dentro de los equipos de trabajo.

Los impasses laborales también tienen raíces psicológicas que necesitas conocer para encontrar la solución más adecuada. En este sentido, la clasificación de Bell y Hart, ilustra las causas más recurrentes:

  • Estilos de trabajo. Resulta habitual que las personas más caóticas choquen con aquellas más responsables y organizadas. Si esta diferencia de personalidades dificulta la dinámica de equipo, hay que evaluar la personalidad de cada uno para asignarles tareas más acordes con sus estilos.

  • Políticas improvisadas. No hay nada más molesto que la aplicación de normas espontáneas que presentan un trato preferencial entre el staff. En un empresa, los procedimientos deben ser claros en todo momento y entendidos por los colaboradores. Aunque exista un cambio natural, el mismo debe comunicarse de manera franca y explícita para evitar un posible conflicto organizacional.

  • Cambio de roles. Al menos que haya una buena justificación, asignar actividades que no corresponden a ciertos empleados, será causal de discordia. Estas decisiones deben tomar en cuenta la sobrecarga de trabajo y la amenaza que pueda sentir el personal que ya cumple ese rol. Antes de aplicar estos cambios, hay que procurar un consenso entre los involucrados.

  • Puntos de vista encontrados. Las personas viven tratando de imponer su visión del mundo ante los demás. Para que la cultura organización fluya hacia la misma dirección, todos deben abandonar estas diferencias por el bien común. Esto se trabaja con información precisa sobre los objetivos expectativas de cada persona.

  • Compartir recursos. Cuando uno o más empleados necesitan las mismas herramientas para cumplir con su labor, puede ser motivo de roce. Para esta situación, lo recomendable es hablar abiertamente sobre la mejor solución y llegar a un acuerdo que beneficie a los involucrados.

  • Problemas de comunicación

La resolución de cualquier conflicto organizacional pasa por tener buen liderazgo, una comunicación efectiva y conocer bien la raíz de su aparición o recurrencia. Si tu empresa necesita ayuda externa para lidiar con problemas que no parecen desaparecer, tenemos expertos en coaching empresarial que pueden ayudarte. Puedes llamarnos o escribirnos y con gusto te daremos una solución.